5 errores que tienes que evitar si eres psicóloga primeriza


Si estás leyendo esto es porque ha llegado el día. Ya tienes en tus manos ese papelito que certifica que eres psicóloga sanitaria (o psicólogo, que haberlos haylos, pero en esta profesión las titis son mayoría) y que puedes ejercer como tal. “Excelente”, que diría el señor Burns.

Ahora mismo te inunda esa sensación de haber logrado lo que siempre habías querido. Mariposas en el estómago. Un nudo en la garganta. ¡Por fin vas a poder ayudar al mundo mundial a sentirse mejor! No habrá trastorno de ansiedad o depresión que se te ponga por delante. Así que ahora, guerrera, sal ahí fuera y…

Oh, wait… ¿Y ahora qué? ¿Estás más perdida que un pulpo en un garaje? Tranquilidad. ¡Que no panda el cúnico! Abre bien los ojos porque a continuación te voy a enumerar la lista de errores que el 99% de los psicólogos comete cuando comienza su periplo profesional. Para que tú pases a formar parte de ese uno por ciento restante y no tropieces con las mismas piedras (o al menos no digas que no te avisé).

No guardar las distancias

Es normal que quieras impresionar a tus pacientes. Al fin y al cabo, eres una nueva estrella rutilante en el firmamento de la psicología, ¿no? Bueno, pues siento ser yo quien rompa la magia: si te implicas demasiado lo único que vas a conseguir es llevarte sus problemas a casa y convertirlos en parte de tu vida. Cosa nada agradable, por cierto. Así que mantén una distancia prudencial, que eres su psicóloga, no su amigui.

Prejuzgar por encima de tus posibilidades

Sí, lo sé. Todos tenemos nuestras propias opiniones y hay veces que te tienes que morder la lengua con según quien. Es probable que en consulta te encuentres a todo tipo de especímenes -unos más agradables que otros- con todo tipo de pareceres y no te quedará más remedio que mordértela hasta sangrar. Si hay un principio sagrado en psicoterapia es el de no prejuzgar a tu paciente. Así que ya sabes, maja, déjate los prejuicios en casa y no seas cuñada.

Obviar la alianza terapéutica

¿Te suena eso de la alianza terapéutica? Si es que no es que pasaste demasiado tiempo en la cafetería de la uni cuando tocaba clase. Pero no te preocupes, que yo te lo recuerdo. Esta alianza es una combinación del vínculo afectivo con tu paciente y el acuerdo mutuo sobre las metas y los objetivos de la intervención terapéutica. Y, básicamente, si no la tienes en cuenta estás perdida. Por mucha teoría y mucha técnica que domines. Capisci?

Hablar mucho y escuchar poco

¿Podemos hablar de nosotros mismos en terapia? Depende, que diría un gallego. Si una autorrevelación puede ayudar, adelante. Eso sí, lo que sí podemos y debemos hacer es practicar la escucha activa y atender a lo que nos dice el paciente. Un paciente que, por cierto, está ahí para que le soluciones sus problemas psicológicos y no para escucharte a ti. Moraleja: ¡menos hablar y más escuchar!

Creerte lo que no eres

Somos psicólogos y psicólogas, no gurús espirituales ni maestros Yoda. Humildad, señores y señoras. La psicología es una disciplina científica hermosa y la psicoterapia una herramienta poderosa y muy útil, a pesar de aquellos que se empeñan en mancillarla día tras día difundiendo una imagen distorsionada con sus obviedades y psicochorradas. Que te quede claro: si respetas esta profesión serás respetada como profesional. ¡A por ello!

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